Registro fósil
Reúne diez trofeos. Cada dinosaurio rival que cae te da uno.
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Ciento treinta y nueve cartas de taxones reales, cada una con su formación y su edad. Se despliega boca abajo y se revela a la vez: la tensión de cada turno es lo que no ves, no el azar.
Funciona en el móvil y en el ordenador. Desde el propio navegador se instala como app.
Reúne diez trofeos. Cada dinosaurio rival que cae te da uno.
Derriba el hábitat rival, que empieza con 90 de Vida. Lo que sobra al matar sigue de largo.
Quien se queda sin mazo pierde. El descarte no se rebaraja, y hay cartas que le comen el mazo al rival.
Y de ahí sale la decisión de cada turno: una fila llena tapa tu hábitat pero regala trofeos; una fila corta niega trofeos pero deja pasar el daño. No hay postura segura.
Cada carta es un taxón descrito formalmente, con su formación, su edad y su lugar. Ninguno lleva plumas sin evidencia que las respalde. Cada habilidad declara si está establecida, inferida o debatida, y la ficha lleva su nota científica.
El núcleo es la Formación Morrison, donde todos pudieron coincidir de verdad. A partir de ahí el set se abre a otras formaciones y otras edades. En el tablero conviven; la ficha nunca dice lo contrario.
Los clados no son un triángulo arbitrario: son una red trófica. Los terópodos muerden a los ornitópodos, los tireóforos devuelven el golpe con la cola, y los saurópodos aguantan lo que nadie más.
Todas las del set, con su ilustración. Toca una para leer lo que hace.
Cinco criaturas que no salen en ningún sobre: se forjan con los fragmentos que deja cada cacería de la tribu.
El solitario es un camino por formación geológica: ocho rivales en fila, cada uno con su propio mazo, y ganar a uno abre el siguiente. Cada semana llega además un visitante de otra era.
Empiezas con uno de tres mazos completos: Cazadores, Gigantes o Manadas. Cada partida ganada paga dinomonedas, y con ellas abres sobres. Lo que sobra se funde y se convierte en la carta que tú elijas.
Cuatro columnas, y cada una es un lugar distinto: un río donde los reptiles marinos pegan más, una nidada que roba carta, un cauce seco que muele. Los dos despliegan boca abajo y se revela a la vez.
Trofeos, hábitat o extinción. La partida media dura doce turnos, y la previsión del combate te dice antes de pulsar Listo qué va a pasar si nadie cambia nada.
Contra una persona, con la partida en el servidor. Cuatro ligas con escudo de descenso, temporadas de 28 días y sobres al cerrarlas.
Una tribu de hasta ocho excava fósiles y asalta entre todos a un jefe de miles de puntos de Vida. La cacería deja fragmentos, y con ellos se forjan las cartas de jefe.
Cada semana una regla de construcción distinta, con el set entero prestado: cinco victorias antes de tres derrotas, y los premios en sobres.
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